Este martes 22 de septiembre llega el equinoccio de primavera, y con él arranca una estación que siempre mueve el amperímetro. En astrología, además, coincide con el ingreso del Sol en Libra, signo ligado al equilibrio y los vínculos.
El fenómeno marca un momento en el que el día y la noche duran casi lo mismo. Desde esa mirada simbólica, puede servir para frenar un toque, mirar lo que pasó y pensar qué se quiere dejar atrás.
La pregunta, al final, es bastante simple: ¿en qué parte de la vida se está dando de más y en cuál cuesta recibir? Ahí es donde muchos aprovechan para hacer una limpieza interna, como quien ordena la casa antes de que entre el aire fresco.
Una de las ideas es plantar una semilla o una planta pequeña, con una intención escrita en un papel debajo de la maceta. También se puede hacer una balanza simbólica: anotar lo que ya no va y lo que sí se quiere hacer crecer, y después soltar el primer papel.
Otra propuesta es ordenar un rincón de la casa, abrir las ventanas y dejar entrar la luz. Después, revisar lo aprendido en estos meses y pensar qué se quiere llevar a la nueva etapa, o armar un espacio especial con una flor, una vela y alguna cosa que represente disfrute y cuidado.
Más allá de las creencias de cada uno, la primavera siempre deja la misma sensación: algo se mueve, algo se acomoda y algo pide lugar. Y si no, al menos queda la excusa perfecta para poner la casa en orden y arrancar con otra cara, ¿no?

