La previa de un partido que debía ser pura pelota terminó con un susto grande para Unión. El micro que llevaba al plantel recibió piedrazos en la zona de Ignacio de la Roza y San Miguel, en Esquina Colorada.
El golpe rompió varios vidrios y algunos jugadores terminaron lastimados por los fragmentos que cayeron adentro. Por suerte, no hubo heridas de gravedad, aunque el viaje quedó hecho un papelón.
Cachilo Magallanes, entrenador del Azul, contó que el ataque se produjo cuando frenaron en el semáforo. Según su relato, el plantel iba con custodia policial adelante y atrás del colectivo.
Magallanes explicó que los vidrios alcanzaron a algunos futbolistas en la cara y que uno sufrió una lesión cerca del ojo. También dijo que la Policía habría detenido a una persona en el lugar.
Después del susto, el equipo no se dio vuelta ni un segundo: decidió jugar igual. Los jugadores entendieron que el compromiso era clave para el club y salieron a la cancha, porque a veces el fútbol también pide ponerle el pecho, ¿o no?
