La Selección Argentina ya está jugando ante Inglaterra por un lugar en la final del Mundial 2026. El cruce arrancó este miércoles a las 16 en el Estadio Atlanta, con una previa que venía cargada de nervios, expectativa y una pasión que se sentía en cada rincón de la tribuna. La hinchada albiceleste no tardó en hacerse escuchar y marcó presencia desde el primer minuto. El clima fue de esos que te erizan la piel, con una rivalidad histórica que volvió a prender fuego la tarde.
Antes del pitazo inicial, durante la ceremonia de los himnos, los simpatizantes argentinos metieron toda la presión posible. Con el clásico canto “el que no salta, es un inglés”, más silbidos sobre el himno británico, el ambiente se volvió ensordecedor y casi no dejó escuchar la melodía con claridad. Fue un recibimiento bien picante, de esos que muestran que este partido se juega con el corazón en la mano. La escena dejó en claro que no era una semifinal más, sino un choque con historia pesada y mucha carga emocional.
En lo futbolístico, Lionel Scaloni metió una variante importante en el equipo titular. Giuliano Simeone apareció como volante por la banda derecha en lugar de Rodrigo De Paul, que empezó en el banco de suplentes. La decisión tomó por sorpresa a varios, porque Nicolás González asomaba como una de las opciones más firmes para ese puesto. Sin embargo, el cuerpo técnico eligió a Simeone para darle más equilibrio al sector y mayor recorrido por esa franja.
Así, Argentina salió a la cancha con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico; Giuliano Simeone, Enzo Fernández, Leandro Paredes y Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez. Con el estadio repleto y una atmósfera electrizante, la Albiceleste salió a buscar ese paso clave que la deje más cerca de la definición. Del otro lado ya espera España, en una final que empieza a dibujarse con fuerza.

