Boca se juega una parada pesadísima en la Copa Libertadores cuando reciba a Universidad Católica en la última fecha de la fase de grupos. El equipo de Claudio Úbeda no tiene margen: necesita sí o sí los tres puntos para seguir soñando con los octavos de final. Del otro lado, el conjunto chileno llega como líder de la zona y con el ánimo bien arriba después del 2-0 sobre Barcelona en su cancha.
La cuenta es clarita y no admite vueltas: si el Xeneize no gana en la Bombonera, se despide del máximo torneo continental. Mientras se juegue ese encuentro, también habrá acción en Brasil con el cruce entre Cruzeiro y Barcelona, pero Boca no puede mirar de reojo lo que pase en otro lado. El panorama quedó complicado por los criterios de desempate y por los resultados previos frente al equipo brasileño.
En Belo Horizonte, Cruzeiro ganó 1-0 y después igualaron 1-1 en Buenos Aires, una combinación que lo favorece si termina igualado en puntos con el conjunto argentino. Por eso, para Boca la única salida es ganar. Si empata o pierde, no solo quedará eliminado de la Libertadores, sino que además pasará al repechaje de la Copa Sudamericana, donde tendría que medirse con uno de los segundos de grupo.
Ese escenario, encima, puede abrir una puerta caliente: un posible Superclásico internacional. River ya aseguró su lugar en los octavos de final de la Sudamericana y podría cruzarse con Boca en la misma llave, según lo que determine el sorteo de la Conmebol el próximo viernes. La noche promete ser de esas que hacen temblar a cualquiera en la Ribera.

