Lucas Ceballos, el capitán de Sportivo Desamparados, se metió al quirófano este jueves para reparar la fractura que se llevó puesta en la cancha. La cirugía duró casi cuatro horas.
Según contó su hermano Santiago Ceballos, a Lucas le pusieron una placa, una malla y dos tornillos para dejar el hueso como nuevo. Ahora le toca bancarse la recuperación con paciencia.
Todo empezó el domingo 30 de agosto, cuando Desamparados visitó a General Belgrano de Media Agua por el Regional Amateur. A los dos minutos de arrancar, Ceballos saltó a pelear una pelota aérea y se dio un cabezazo tremendo con Heber Lucero, del equipo local.
El golpe fue directo en la cara y el capitán quedó desorientado en el piso, mientras compañeros, cuerpo técnico e hinchas puyutanos se pegaban un buen susto. Pidieron ambulancia y lo llevaron al hospital Ventura Lloveras de Media Agua.
De ahí lo derivaron al Hospital Rawson y después al Sanatorio San Juan, donde quedó internado bajo control médico mientras los especialistas medían el daño real de ese choque de cabezas.
Unos días después, una tomografía 3D confirmó lo que todos temían: Ceballos tenía el malar fracturado en dos partes. Ese hueso, también llamado cigomático, forma el pómulo y rodea el ojo, así que no era joda.
Por eso decidieron operar. Con la placa, la malla y los dos tornillos ya puestos, el defensor arrancó la recuperación, todavía sin fecha de alta.
La baja es un golpe para Desamparados, que lo tiene como pieza clave en el Regional Amateur. Mientras tanto, el vestuario puyutano solo espera una cosa: ver a su capitán de vuelta, con la cara entera. ¿Se lo van a extrañar? Ni lo duden.

