La CONMEBOL resolvió pegar un fuerte tirón de orejas a Boca Juniors después de los episodios de racismo denunciados en el cruce con Cruzeiro, por la Copa Libertadores, en Brasil. La sanción fue comunicada por la Comisión Disciplinaria del organismo sudamericano y dejó al club xeneize con una multa de 100 mil dólares. Además, deberá cumplir una serie de medidas disciplinarias y campañas de concientización en sus próximos partidos internacionales.
Según detalló la entidad, el dinero será descontado de manera directa de los ingresos que Boca perciba por derechos de televisión y patrocinadores vinculados a las competencias organizadas por la Conmebol. La resolución sostiene que el club violó el artículo 15.2 del Código Disciplinario, que contempla castigos por conductas y manifestaciones discriminatorias. Todo esto se desprende de los hechos ocurridos en el Estadio Mineirão, en Belo Horizonte, donde un simpatizante xeneize fue detenido acusado de realizar gestos racistas e insultos contra hinchas brasileños.
De acuerdo con fuentes policiales de esa ciudad, el hombre fue identificado gracias a las cámaras de seguridad del estadio y también por el testimonio de varios presentes. La denuncia indica que habría imitado gestos de mono hacia la parcialidad local, un episodio que volvió a encender la polémica y dejó al club argentino en el centro de la escena. En San Juan y en todo el país, la noticia cayó como un baldazo de agua fría por el peso de la sanción y por la gravedad del caso.

