Ángel Di María terminó la noche con la cabeza a mil tras la eliminación de Rosario Central en la Copa Libertadores. Después del 1-0 ante Corinthians en el Arena Corinthians, soltó una frase que hizo ruido: va a tener que pensar qué quiere hacer.
El capitán canalla, referente total y uno de los grandes ídolos del club, no escondió el golpe. “Momento duro, porque mi sueño era otro”, dijo, con esa sinceridad que a veces pesa más que un resultado.
La bronca le salió sin filtro, porque Central tuvo sus chances pero no la metió. “Tuvimos ocasiones para convertir, no fue el partido que deseamos hacer”, analizó, y dejó claro que la serie se escapó por detalles que duelen el doble.
El dato que mete más ruido es que el futbolista todavía tiene contrato vigente hasta junio de 2027, renovado en junio de 2025. Pero sus palabras abrieron una duda grande: ¿seguirá jugando o empezará a mirar el final del camino?
La derrota también tuvo su vuelta de tuerca emocional, porque ese mismo estadio le trae recuerdos fuertes desde el Mundial de Brasil 2014. Esta vez, en cambio, el recuerdo fue amargo y dejó a Di María con una decisión por tomar, de esas que no se resuelven ni con un café ni con una siesta, ¿no?

