El paso del Ironman 2026 por San Juan dejó una huella pesada en la economía local. Según el balance que presentó el ministro de Turismo, Guido Romero, la competencia movió cerca de $4.000 millones para el sector privado.
El dato vino con otro número que no pasó desapercibido: la ocupación hotelera llegó al 88,5% en los establecimientos registrados del Gran San Juan. Romero explicó que ese cálculo no incluye todos los alojamientos que se ofrecieron por plataformas digitales, así que el impacto pudo ser todavía mayor.
La movida no quedó solo en los hoteles. También hubo actividad en la gastronomía y el transporte, dos rubros que suelen festejar cuando aparece un evento de esta magnitud y les deja trabajo extra.
Pero no todo fue aplauso y foto linda. El ministro reconoció que hubo complicaciones por los cortes de calles y las restricciones a la circulación, así que esas quejas van a entrar en la revisión para próximas ediciones.
Además, la largada del viernes se demoró dos horas porque los protocolos internacionales exigían una temperatura específica del agua y todavía no estaba en regla. El cambio terminó pegando justo cuando salían las oficinas públicas, el Poder Judicial y las escuelas, y ahí se armó el clásico embudo del tránsito. ¿Evento internacional con factura grande y tránsito en modo prueba de paciencia? Parece que sí.

