El Palomar fue escenario de un torneo interuniversitario mixto que juntó a estudiantes para una jornada de deporte, competencia y buena onda.
Entre los que dijeron presente hubo un equipo de Ingeniería Mecánica, que se enteró de la convocatoria por redes sociales y se prendió en bloque. Nada mal para salir un rato de la rutina y meterle juego al asunto.
Los chicos contaron que suelen enfrentarse entre ellos durante la semana, pero esta vez tocaron otros rivales. Así que el combo fue distinto: más caras nuevas, más desafío y menos charla de pasillo.
La preparación fue bastante a pulmón, porque entrenaron poco pero llegaron con muchas ganas de jugar y disfrutar. En criollo: no venían con la agenda de un seleccionado, pero sí con el entusiasmo bien puesto.
El torneo también sirvió para que estudiantes de distintas carreras y universidades se cruzaran en un mismo lugar. El deporte hizo de puente y dejó una postal simple: competencia, camaradería y un rato para despegarse de la facu, ¿qué más querían?

