La caída de Argentina ante España tiene varias aristas, pero hay una que sobresale por encima de todas: enfrente hubo un equipo que jugó un torneo descomunal. La nueva campeona apenas recibió un gol en toda la competencia y, más allá de aquel empate inicial frente a Cabo Verde, fue construyendo una campaña casi impecable. En el camino dejó atrás a rivales pesados como Francia y la propia Argentina, con una autoridad que terminó pesando muchísimo en la final.
Durante gran parte del partido, España manejó la pelota, marcó los tiempos y empujó a la Selección a defender más de la cuenta. Lionel Scaloni había diseñado una idea clara: cerrar los costados para frenar una de las principales armas del conjunto español. En ese marco, el ingreso de Nicolás González tenía lógica, porque aportaba despliegue y ayuda en la marca por las bandas. El problema apareció en otro sector: Argentina perdió presencia con la pelota, le costó adueñarse del mediocampo y casi siempre jugó lejos de Emiliano Martínez.
En el segundo tiempo, Scaloni buscó cambiar la historia con Leandro Paredes para darle equilibrio y mejor manejo a la mitad de la cancha. Pero la final ya venía torcida por una dinámica muy difícil de quebrar. A eso se sumó el golpe inesperado de las lesiones: Lisandro Martínez, Cristian Romero y Gonzalo Montiel tuvieron que salir por molestias físicas, y eso obligó a tocar el libreto sobre la marcha. Con ese panorama, también quedó sin chances de entrar Lautaro Martínez, una de las cartas más pesadas en ataque.
Cuando todavía había margen para soñar con un cierre heroico, llegó otro mazazo: la expulsión de Enzo Fernández. Jugar el tramo decisivo con un hombre menos frente a una España tan sólida volvió la misión casi imposible. Argentina puso carácter, como tantas veces, y peleó hasta el final. Pero esta vez no alcanzó. La Copa no viaja a Buenos Aires, aunque queda una certeza: la Selección compitió hasta el último segundo en una final durísima, marcada por un rival de enorme jerarquía y por contratiempos que le desarmaron todo el plan.

