Una competencia de fitness en Pekín terminó con un bardo que nadie tenía en el programa. Joanna Wietrzyk, campeona del mundo en su categoría, sufrió una descompostura, siguió con permiso de la organización y ganó.
El episodio fue el sábado y enseguida se volvió tema de conversación en redes. La atleta australiana continuó la prueba pese a la incontinencia y eso desató críticas de participantes y aficionados.
Según una competidora que estuvo ahí, la situación dejó restos en distintos sectores del circuito y también en equipamiento compartido. La limpieza, siempre según ese testimonio, no se hizo en el momento y hubo personas que se mancharon o resbalaron.
La discusión también apuntó a la decisión de dejarla seguir. Algunos especialistas señalaron que pudo haber un trato preferencial por su condición de figura y por estar patrocinada por Puma, uno de los sponsors oficiales de Hyrox.
Después de la victoria, Wietrzyk escribió en Instagram que “una victoria es una victoria”, pero borró el mensaje más tarde. Hyrox, por su parte, dijo que el caso expuso límites en sus protocolos y prometió revisar lo ocurrido. ¿Qué otra cosa iba a pasar con semejante papelón?

