Matías Garrido arrancó esta semana una nueva etapa al mando de Colón Junior, después de la salida de Fabricio Paz. El Merengue cambió de piloto en un momento bravo, pero todavía no tira la toalla.
El equipo de la calle Sargento Cabral marcha 12° con 16 puntos y está a cinco de Trinidad, que hoy ocupa el último cupo de clasificación. Quedan cuatro fechas y, con esos números, la ilusión sigue viva aunque venga con la calculadora en la mano.
“Estoy muy contento por esta posibilidad de trabajo, en un club que conozco”, contó Garrido, que fue bien recibido por la dirigencia y los jugadores. El técnico dejó en claro que llega con ganas de laburar y con una idea que no se agota en este torneo.
Porque el desafío es doble: pelear lo que queda ahora y, al mismo tiempo, empezar a armar el proyecto que piensa para la próxima temporada. “Nos quedan cuatro partidos, todavía tenemos chances y vamos a hacer el esfuerzo”, dijo, sin vender humo.
Garrido también remarcó que este regreso al ruedo lo encuentra con nuevos objetivos y muchas ganas. En Colón Junior saben que cada fecha servirá para sumar, mirar jugadores y acomodar las bases del año que viene. ¿Habrá sprint final o ya están sembrando para lo que viene?

