El final del partido dejó más ruido afuera que adentro. Darío Herrera presentó un informe con graves incidentes protagonizados por dirigentes de Estudiantes de La Plata, entre ellos Juan Sebastián Verón.
Según el acta, el presidente del Pincha, Pascual Caiella y Marcos Angeleri bajaron al campo de juego cuando ya estaba todo terminado. Ahí se armó el cruce con la terna arbitral, y no fue precisamente una charla de café.
El partido había terminado 3-1 para Rosario Central, con un penal que encendió la bronca de Estudiantes. Herrera quedó en el centro de la escena por varias decisiones discutidas, y el reclamo terminó subiendo de tono.
En su informe, el árbitro aseguró que recibió insultos y acusaciones. También señaló que Verón lo cuestionó y lo acusó de actuar bajo órdenes de dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino, además de una expresión que quedó asentada como amenaza.
El documento también menciona que Caiella y Angeleri habrían tratado de “corruptos” e “hijos de puta” a los integrantes de la terna. Ahora, el asunto quedó en manos de los organismos disciplinarios, que deberán mirar el papel y decidir si viene sanción o si esto sigue picando. ¿Se viene otro capítulo del mismo bardo?

