La novela de Julián Álvarez sigue sumando capítulos y ninguno trae calma. El delantero argentino volvió a faltar este jueves al entrenamiento del Atlético de Madrid y ya van dos días seguidos sin práctica.
Desde el club insistieron con la misma explicación de siempre: una “indisposición”. Pero, entre la ausencia y el ruido de afuera, el asunto quedó más enredado que auricular en el bolsillo.
El momento no ayuda nada. Faltan apenas cuatro días para que cierre el mercado de fichajes y el Atlético ya piensa en el partido de este sábado ante el Sevilla, en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán.
Encima, el panorama viene cargado desde el último cruce con Villarreal, cuando parte de la hinchada rojiblanca mostró su fastidio con el delantero. Y en ese clima, cualquier movimiento hace ruido.
Del otro lado del mostrador aparece Barcelona, que según dijo su presidente Joan Laporta sigue interesado en el argentino. También contó que habló con Miguel Ángel Gil Marín, quien le marcó que el Atlético no quería venderlo porque no tenía reemplazo.
Por ahora, la oferta catalana sigue sobre la mesa y Arsenal también asoma como alternativa. El reloj corre hacia el martes 1 de septiembre y la pregunta es la de siempre: ¿se queda en Madrid o se arma otro bardo antes del cierre?

