La FIFA le puso freno a un agujero reglamentario que había dejado mucha bronca. En Zúrich, el Consejo aprobó cambios en su Código Disciplinario para que no se repita un caso como el de Folarin Balogun.
El antecedente viene del Mundial 2026, cuando el delantero de Estados Unidos vio la roja en los dieciseisavos de final por una infracción sobre Tarik Muharemovic. La sanción era automática, pero terminó quedando en veremos.
¿La razón? Una intervención política encabezada por Donald Trump hizo que la FIFA dejara sin efecto el castigo y le permitiera jugar los octavos ante Bélgica. Un manso lío, de esos que hacen ruido en todas las tribunas.
Con la reforma, el organismo prohibió de forma taxativa que se condonen o levanten suspensiones automáticas por tarjetas rojas directas o por acumulación de amarillas en competencias oficiales. La idea es que la regla valga para todos y no haya más atajos raros.
La votación se dio en la misma reunión donde Gianni Infantino pidió disculpas públicas por el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise. Ahora la FIFA dice que busca más equidad y transparencia, porque en el fútbol, cuando el reglamento hace agua, después queda pagando todo el mundo, ¿o no?

