Los Pumas arrancaron la gira europea con un golpe duro: perdieron 42-12 ante Irlanda en el Aviva Stadium de Dublín. El partido dejó una sensación clara: cuando el rival te aprieta y encima regalás pelotas, la cosa se pone cuesta arriba rápido.
El equipo de Felipe Contepomi tuvo un buen arranque y se puso en ventaja con una asistencia de Tomás Albornoz que terminó en try de Mateo Carreras. Pero ese envión duró poco, porque Irlanda se acomodó enseguida y empezó a mandar en las formaciones fijas.
Ahí apareció el problema grande de la tarde: los errores en el lineout y las indisciplinas. Los Pumas perdieron cuatro pelotas en la primera media hora y encima sufrieron la amarilla a Justo Piccardo, más la lesión de Julián Montoya, que salió y fue reemplazado por Leonel Oviedo.
El panorama se complicó todavía más cuando Oviedo también debió salir por protocolo de conmoción cerebral. Con cambios forzados y poco aire para ordenar el juego, el cierre del primer tiempo ya mostraba un 21-5 para los locales, una ventaja que dolía mirar.
En el complemento, Mateo Carreras volvió a descontar con una jugada individual, pero la reacción quedó ahí nomás. Irlanda siguió firme, aprovechó otra amarilla, esta vez para Efraín Elías, y terminó de redondear una goleada que dejó a la Argentina con tarea para el próximo sábado en Génova, ante Italia. ¿A reacomodar las piezas y salir a laburarla, o no?

