Después de la derrota por 1 a 0 ante Instituto de Córdoba, Néstor “Pipo” Gorosito dejó de ser el entrenador de San Lorenzo. La caída no solo pegó en la tabla: también terminó de mover el piso en un club que ya venía con la casa revuelta.
La Comisión Directiva lo había citado a una reunión antes del entrenamiento de las 15:30 en Ciudad Deportiva, para definir qué camino seguía el equipo. Y ahí quedó sellada la historia: el ciclo de Gorosito se cortó más rápido de lo que muchos imaginaban.
Por lo pronto, las próximas prácticas las va a dirigir Walter Perazzo, que ya había estado al frente de algunos entrenamientos antes de la llegada de “Pipo”. En otras palabras: el Ciclón vuelve a cambiar de manos, y ya perdió la cuenta de los relevos.
Gorosito había dicho en conferencia que no se le cruzaba por la cabeza irse, pero la dirigencia no compartía del todo ese optimismo. El técnico también había marcado una de las grandes fallas del equipo: falta de pausa, claridad y precisión para terminar las jugadas.
Su paso dejó apenas siete puntos en el torneo local, con dos triunfos, un empate y cuatro derrotas. Y en 2026 ya pasaron tres entrenadores por el plantel profesional: Damián Ayude, Gustavo Álvarez y ahora Gorosito. En San Lorenzo, el banco parece una silla giratoria, ¿no?
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