Ocho años después de agarrar la Selección Argentina, Lionel Scaloni ya se ganó un lugar pesado en la historia. Lo que arrancó en 2018 como interinato terminó siendo una era de oro, de esas que no aparecen todos los días.
El técnico de Pujato tomó el mando tras la eliminación en el Mundial de Rusia 2018 y fue puliendo un equipo que venía golpeado. Con el tiempo, le devolvió identidad, competencia y un lugar arriba de todo en el mapa del fútbol.
En ese recorrido, Argentina levantó cuatro títulos oficiales: la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024. A eso se sumó el subcampeonato en el Mundial 2026, donde la Albiceleste volvió a llegar a la final.
El punto de quiebre fue la Copa América 2019, cuando la Selección terminó tercera y la dirigencia decidió sostener el proyecto. Después vino el desahogo grande en 2021, con el título ante Brasil en el Maracaná y el primer trofeo de Lionel Messi con la Mayor. Ahí nació la famosa “Scaloneta”, que empezó a andar con viento a favor.
Más tarde llegó la Finalissima en Wembley, con un 3-0 a Italia, y enseguida el Mundial de Qatar 2022. Tras el tropezón inicial con Arabia Saudita, Argentina se acomodó, llegó a la final con Francia y ganó por penales el 18 de diciembre de 2022. Un cierre de película, de esos que dejan a cualquiera sin aire.
La campaña también dejó una marca brava: 36 partidos seguidos sin perder, la racha más larga de la historia del seleccionado. Después, en 2024, volvió la Copa América con triunfo ante Colombia en tiempo suplementario gracias a Lautaro Martínez. Y en 2026, Scaloni llegó a 100 partidos al frente de la Selección. ¿Quién iba a decir que aquel interinato iba a terminar así?

