Lionel Scaloni ya mira de reojo el Mundial 2030 y no quiere que se le desarme la cocina. Una de sus preocupaciones pasa por la continuidad de Walter Samuel, su colaborador más cercano.
El exdefensor lleva ocho años al lado del técnico de Pujato y fue parte de un ciclo que devolvió a la Selección Argentina al centro de la escena. Pero, según trascendió, tendría la idea de cerrar esa etapa en diciembre y pegar el salto como entrenador principal.
La posibilidad de que Samuel arme su propio camino mete ruido en la estructura de trabajo. Europa aparece entre los destinos que podría evaluar, mientras Scaloni intenta sostener el equipo que lo acompañó en los años más fuertes de la Albiceleste.
El propio entrenador ya habló del tema y dejó una frase clara: quiere retenerlo, pero no piensa ponerle el pie encima a sus ganas. “Es indudable que, además de ser importantísimo, es mi amigo. Yo quiero lo mejor para él”, dijo antes de la última fecha FIFA.
También admitió que una salida sería una pérdida pesada, aunque sin dramas de vestuario ni novela barata. “Tiene las puertas abiertas. No va a haber problema si es así”, agregó Scaloni. Ahora la pelota la tiene Samuel: seguir en el banco o salir a dirigir por su cuenta, ¿qué hará?

