Un bebé se mandó a la cancha y armó un pequeño bardo en el cierre del partido entre San José Earthquakes y Minnesota United, en California. La escena ocurrió por la Major League Soccer (MLS) y dejó a todos mirando de reojo, entre la sorpresa y la risa.
Todo pasó cuando ya corría el tiempo de adición y el juego estaba detenido por la atención médica a un futbolista visitante. Ahí apareció la criatura, dando sus primeros pasos sobre el césped cerca de una esquina, como si la cancha fuera parte del paseo.
El árbitro se dio cuenta después del aviso de los jugadores, y enseguida entró un colaborador de la organización. Levantó al pequeño entre sonrisas generales y lo llevó hasta la persona responsable, que lo esperaba en la primera fila de la platea baja.
Con la situación resuelta, volvieron los aplausos y el partido siguió apenas un rato más antes del final. En lo deportivo, Minnesota United ganó 5-1 como visitante y dejó a San José Earthquakes con un resultado durísimo, aunque la anécdota del día terminó siendo otra, ¿quién se iba a imaginar semejante visita?
El local había arrancado arriba a los cuatro minutos con un penal de Timo Werner, pero Joaquín Pereyra lo empató con una rabona de esas que hacen levantar a cualquiera del asiento. Después, Kelvin Yeboah metió dos, y Marcus Caldeira junto a Mauricio González cerraron la goleada.

