Los fanáticos aprovecharon la oportunidad para acercarse al mundo del fútbol y disfrutar de una experiencia que seguramente recordarán durante mucho tiempo. Aunque llegaron para alentar y vivir la fiesta deportiva, tienen una ilusión particular: poder encontrarse con Otamendi y llevarse su camiseta.
La historia refleja cómo el fútbol despierta emociones que atraviesan provincias y generaciones. Para estos sanjuaninos, el viaje no se trata solamente de ver un partido, sino también de intentar cumplir el sueño de conocer a uno de los jugadores que admiran.
Ahora, esperan que la suerte los acompañe y que su pasión tenga una recompensa especial: volver a San Juan con la camiseta de su ídolo.

