El RIGI ya juntó anuncios por más de u$s200.000 millones desde que arrancó hace dos años. El asunto es más simple de decir que de mostrar: ¿cuánta plata entró de verdad?
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones está vigente desde octubre de 2024. Ofrece beneficios impositivos y estabilidad tributaria y jurídica por 30 años para proyectos de al menos u$s200 millones.
Por ahora, el Gobierno oficializó 23 proyectos por casi u$s50.000 millones en el Boletín Oficial. Otros 24 siguen en evaluación, con un monto que ronda los u$s160.000 millones.
Pero el dato que todos quieren ver no aparece tan clarito. A fines de abril, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, dijo ante inversores extranjeros que el ingreso efectivo entre octubre de 2025 y marzo de 2026 había sido de unos u$s760 millones netos.
Como ese número no se actualizó públicamente, los analistas miran otra pista: las importaciones de equipamiento. Ahí asoma el movimiento real de las obras, con el oleoducto VMOS al frente y varias apuestas mineras y energéticas empujando las compras. Manso termómetro, ¿no?
La consultora EcoGo calculó que esas importaciones llegaron a u$s623,9 millones en lo que va de 2025. Y el salto más fuerte se dio entre julio y septiembre de 2026, cuando se explicó casi la mitad del total comprado al exterior.
En ese período, agosto marcó el pico de la serie con casi u$s142 millones, y septiembre quedó cerca de u$s107 millones. Para los números del régimen, todavía falta bastante para que los anuncios no queden picando en el aire.
La discusión de fondo sigue abierta: el costo fiscal del régimen y el ritmo real de las inversiones. Mientras tanto, el RIGI promete mucho, pero la caja efectiva todavía pide que le muestren los billetes.

