El Gobierno de San Juan quiere salir a buscar guita afuera. Prepara la colocación del Bono San Juan, con el que espera juntar hasta USD 600 millones para pagar obras.
La fecha que corría por los pasillos era mediados de septiembre. Pero el cronograma se movió y ahora el 29 quedó marcado como el día elegido.
El humor de los mercados no ayudó mucho. El riesgo país anda rondando los 500 puntos, justo el número que la Provincia miraba para encontrar una ventana conveniente.
Aun así, en el Gobierno provincial no bajan los brazos. Confían en el interés que dejó la gira de fines de julio por Estados Unidos y Londres, donde hubo inversores mirando de cerca los títulos.
El bono se venderá tanto afuera como en el mercado argentino. Todavía no está definido qué porcentaje va para cada lado.
Acá viene el dato que le importa a la gente de a pie: una vez que los inversores pagan, la plata podría estar en las cuentas provinciales en menos de 24 horas.
Con esa rapidez, el Gobierno podría arrancar más rápido con las obras que se financien con el bono. Ahí aparece un proyecto grande: unos 30 barrios del Instituto Provincial de la Vivienda, que podrían ser más si el monto final lo permite.
Ojo que este bono no es lo mismo que los USD 250 millones que van a llegar por el acuerdo con Vicuña. Esa plata tiene destino fijo: infraestructura vial, hídrica y de saneamiento.
El Bono San Juan, en cambio, le da más libertad a la Provincia para decidir dónde poner la plata. Ahí entra la Ruta 40 Norte, que podría arrancar con estos fondos mientras se espera el desembolso de Vicuña, previsto para diciembre.
O sea que San Juan va a combinar dos billeteras al mismo tiempo: una con destino marcado y otra con más margen para el Gobierno. ¿Se viene la lluvia de obras o quedamos esperando como siempre?

