En apenas seis horas, el Gobierno pasó de una proyección de inflación del 21,1% a otra del 18% para el Presupuesto 2027. Entre la reunión en la Casa Rosada y el ingreso del texto a Diputados, los números quedaron bailando lindo.
Según fuentes que siguieron la negociación, hubo una corrección de último momento para que no apareciera un dato arriba del 20% en pleno año electoral. Desde el Congreso, en cambio, dicen que no hubo cambio y que se trata de dos mediciones distintas.
A las 16:10 del martes, Presidencia informó que Luis Caputo había llevado a la mesa política una proyección de crecimiento del PBI del 4% y una inflación promedio del 21,1%. También habló de un salario promedio con suba del 25,4% y de exportaciones por más de 130 mil millones de dólares.
Pero a las 22:10, cuando el proyecto entró a Diputados, quedó escrito otro número: 18% punta a punta para 2027. El documento mantuvo el crecimiento del 4% y agregó más datos sobre inversión, consumo privado, exportaciones y tipo de cambio.
La pelea chica está en la técnica, pero la discusión grande es política. Si la inflación se calcula más baja, el Gobierno puede mostrar un escenario más ordenado; si después los precios corren por arriba, varias partidas quedan cortas y el ajuste real se siente en el gasto. ¿Número finito o maquillaje con calculadora?

