Dos de cada tres hogares argentinos se quedan sin plata antes de que termine el mes. El dato pega fuerte: el 20 ya marca el límite para una mayoría, según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora.
La foto es todavía más brava entre los menores de 40 años y en los hogares de menos ingresos. Ahí, el 72% no llega con dinero más allá de esa fecha, y en la clase baja la cifra trepa al 83,3%.
Con ese panorama, el crédito dejó de ser un empujón para comprarse algo lindo y pasó a ser un salvavidas. El 56,2% tomó deuda en los últimos seis meses, y más de la mitad la usó para alimentos, salud, tarifas o servicios.
Los salarios tampoco ayudan a aflojar el nudo. El 81,8% dijo que sus ingresos corren por detrás de la inflación, y esa sensación se sostiene hace meses; o sea, no es un mal día, es un problema que viene haciendo rancho aparte.
Cuando aparece la morosidad, la mayoría no pide que el Estado borre la deuda con una varita mágica. Entre quienes quieren intervención, el 61,3% pide regular los créditos y sus condiciones, el 23,6% habla de refinanciar deudas, y apenas el 7,5% propone condonarlas por ley. ¿Quién no andaría mirando la cuenta con un poco de julepe?

