El BCRA salió a decir que el sistema financiero ya dejó atrás su tramo más áspero. Vladimir Werning reconoció el golpe del shock electoral del año pasado, pero aseguró que la cosa empezó a acomodarse.
El funcionario habló en la apertura de la Semana Mundial del Inversor, en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Ahí puso la lupa en cómo se mueven el ahorro, el crédito y la inversión, que al final son los fierros que hacen andar la economía.
Uno de los datos que tiró fue la mora. Dijo que la irregularidad de los préstamos a los hogares rozó el 13% y que, en el sector privado en general, llegó al 7,5%.
Pero también marcó que el deterioro frenó y que los últimos números muestran una mejora. “El 83% de las personas y empresas mantiene al día sus obligaciones”, señaló, con la idea de que la mora dejó de ser el bicho más pesado del momento.
Donde no hubo vueltas fue en otro punto: el Gobierno no piensa salir a rescatar a deudores complicados. Werning descartó subsidios, inyecciones de liquidez o salvatajes, porque —según planteó— no quieren premiar al que se manda una jugada y después deja la cuenta colgada.
También habló de los dólares que compran los ahorristas. Dijo que el 75% de esas divisas se queda en la Argentina, bastante más que el 50% que se registraba un año atrás, durante las elecciones legislativas. O sea: el billete no se va todo a pasear afuera, algo queda laburando acá, ¿no?
Además, cuestionó el peso de impuestos como el IVA, Ingresos Brutos, sellos y tasas municipales sobre el costo del crédito. Según estimó, esos gravámenes explican cerca del 30% del costo financiero total en algunos préstamos, así que bajar la tasa no depende de una sola ventanilla.
Para cerrar, remarcó que el esquema que impulsa junto a la CNV busca que bancos y mercado de capitales convivan sin pisarse los talones. La apuesta oficial, dijo, es que el ahorro local vuelva a financiar inversión privada, sin hacer magia con la calculadora.

