El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó este jueves una garantía de USD 200 millones, con plazo de 25 años, para ampliar la red de transporte eléctrico de la Argentina. La movida busca destrabar inversiones privadas en un rubro donde las obras grandes suelen quedar picando por falta de financiamiento.
El respaldo alcanza a los proyectos AMBA I y Puerto Madryn-Choele Choel / Choele Choel-Bahía Blanca, pensados para fortalecer el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Según la Secretaría de Energía, el programa beneficiará de manera directa a unos 16 millones de usuarios, entre hogares y empresas.
La clave está en que no se trata de un préstamo común. La garantía del BID apunta a bajar el riesgo para quienes pongan la plata y así tentar al capital privado para obras de largo aliento.
El problema viene de arrastre: la Argentina sumó generación eléctrica, pero no logró acompañarla con una red de alta tensión a la misma velocidad. Resultado: líneas saturadas, nodos al límite y un sistema que se pone tenso justo cuando más se lo necesita.
La primera prueba será AMBA I, una obra estimada en USD 800 millones cuya licitación salió en agosto bajo concesión de obra pública. El esquema prevé que la empresa adjudicataria financie la construcción y recupere la inversión con pagos en dólares, actualizados por un índice de precios de Estados Unidos. ¿Ahora sí se enciende la obra grande?

