Por Omar Andrada
La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil provocó una fuerte reacción en los mercados financieros y abrió interrogantes sobre las consecuencias económicas que podría enfrentar Argentina. El economista sanjuanino Diego Hagmann analizó el escenario y advirtió que uno de los principales riesgos para San Juan está relacionado con la devaluación de la moneda brasileña y su impacto sobre las exportaciones provinciales.
El especialista puso especial atención en la relación comercial entre ambos países y explicó que una depreciación del real frente al dólar encarece los productos argentinos para los compradores brasileños, siempre que los demás factores permanezcan constantes. Esta situación podría afectar a distintas actividades productivas de San Juan que encuentran en Brasil uno de sus mercados de destino.
"El solo hecho de que Brasil haya devaluado más de un 8% el real significa que vamos a ser menos competitivos para exportarles productos", explicó Hagmann.
En ese sentido, mencionó concretamente las aceitunas, los vinos, las pasas de uva y los pistachos como algunos de los productos sanjuaninos que podrían enfrentar mayores dificultades comerciales si se mantiene la nueva relación cambiaria.
Sin embargo, aclaró que todavía resulta prematuro establecer consecuencias definitivas, debido a que los movimientos financieros posteriores a una elección suelen estar acompañados por fuertes reacciones de los inversores.
"Hay que esperar qué pasa en un par de semanas más, pero cómo afecta a la provincia de San Juan, por supuesto que negativamente", sostuvo.
Una fuerte reacción de los mercados brasileños
Hagmann describió como especialmente preocupante el comportamiento de los activos financieros de Brasil durante la primera jornada posterior a las elecciones.
Según las cifras que mencionó en su análisis, las acciones brasileñas registraron pérdidas promedio cercanas al 25%, mientras que determinados papeles bancarios llegaron a sufrir retrocesos de alrededor del 40%.
Para dimensionar la magnitud de esas variaciones, explicó que una empresa cuyo valor bursátil era equivalente a 100 pesos podía pasar a valer entre 60 y 75 pesos como consecuencia de las caídas.
"Desde el punto de vista de lo que ocurrió con las acciones, los títulos y los bonos de Brasil, podemos decir con contundencia que ha sido un efecto nefasto", expresó.
El economista también destacó la depreciación del real, que según indicó superó el 8% frente al dólar durante la jornada.
A su entender, la combinación de pérdidas bursátiles y movimientos cambiarios representó un golpe de enorme magnitud para el sistema financiero brasileño.
"Lo que pasó hoy ha sido una catástrofe para Brasil y nos pegó muy fuerte a la Argentina", afirmó.
Argentina también sintió las consecuencias
El impacto financiero no quedó limitado al territorio brasileño. Hagmann señaló que los activos argentinos también registraron retrocesos importantes, con acciones que llegaron a perder más del 6% y un incremento del riesgo país.
Según su interpretación, la incertidumbre regional también puede complicar las condiciones financieras de Argentina, en un contexto en el que el Banco Central venía realizando compras de divisas.
No obstante, estableció una diferencia entre la magnitud del impacto en ambos países.
Para el economista, las consecuencias sobre los mercados argentinos fueron significativas, pero considerablemente menores que las registradas en Brasil.
"Lo que nos afecta a Argentina por este shock no tiene punto de comparación con lo de Brasil. Lo de Brasil ha sido realmente una catástrofe financiera", remarcó.
La relación comercial entre Argentina y Brasil, otro factor clave
Más allá de las fluctuaciones bursátiles, Hagmann consideró fundamental observar cómo evolucionará el vínculo económico entre las dos principales economías del Mercosur.
Recordó que históricamente Argentina y Brasil mantuvieron sectores productivos que competían entre sí, especialmente en actividades como la industria automotriz, la agricultura y la producción de alimentos.
Sin embargo, explicó que esa relación fue transformándose mediante procesos de integración productiva.
Como ejemplo, mencionó la fabricación de vehículos y autopartes, donde empresas de ambos países participan en distintas etapas de las cadenas industriales.
"Con el tiempo se han ido complementando, en vez de compitiendo", señaló.
En ese marco, manifestó que sería conveniente preservar esa integración, aunque reconoció que las diferencias políticas y geopolíticas entre los gobiernos podrían introducir nuevas dificultades.
Hagmann observó que la administración de Javier Milei mantiene una mayor afinidad política con el sector representado por Bolsonaro, mientras que Lula expresa una orientación diferente.
De todos modos, sostuvo que el resultado electoral corresponde exclusivamente a una decisión de los ciudadanos brasileños y que el análisis económico debe concentrarse en sus posibles consecuencias.
Las expectativas de los inversores y el temor a cambios económicos
Otro aspecto que destacó el economista fue la influencia de las expectativas sobre el comportamiento de los mercados.
Hagmann explicó que buena parte de la reacción financiera estaría relacionada con los temores de los inversores ante eventuales modificaciones en la política económica brasileña.
Entre las posibilidades que mencionó aparecen un incremento del gasto público, mayores subsidios y la implementación de controles de precios.
Aclaró, sin embargo, que se trata de escenarios que forman parte de las expectativas del mercado y no necesariamente de decisiones que el nuevo gobierno vaya a concretar.
"Todo esto depende mucho de expectativas y rumores", afirmó.
También comparó la reacción de los activos financieros ante diferentes resultados electorales. Según indicó, cuando Bolsonaro obtuvo un resultado favorable en la primera vuelta, las acciones y los bonos registraron subas promedio superiores al 8%, mientras que la victoria de Lula estuvo acompañada por importantes retrocesos.
Para Hagmann, esa diferencia refleja la sensibilidad de los inversores frente a las perspectivas políticas y económicas.
"Hay que ver en un par de semanas, cuando esto decante, cuánto hay de real y cuánto no", planteó.
La preocupación para San Juan está en la competitividad
El economista insistió en que, para la provincia, el principal punto de atención no pasa necesariamente por la caída de las acciones brasileñas, sino por la evolución del tipo de cambio y sus consecuencias sobre el comercio exterior.
Si el real mantiene su depreciación frente al dólar, los exportadores sanjuaninos podrían encontrar mayores dificultades para competir en precios dentro del mercado brasileño.
Esto adquiere relevancia para sectores vinculados con la vitivinicultura y la producción agroindustrial, especialmente aquellos que comercializan aceitunas, pasas de uva, vinos y otros productos regionales.
De todas maneras, Hagmann evitó presentar el escenario como definitivo. Consideró que las jornadas inmediatamente posteriores a una elección pueden amplificar los movimientos financieros y que será necesario observar la evolución de los mercados antes de establecer conclusiones de largo plazo.
Su análisis dejó planteadas dos cuestiones centrales: el fuerte impacto financiero inmediato del resultado electoral brasileño y el riesgo de que una devaluación sostenida del real afecte la competitividad de las exportaciones sanjuaninas.
Por ahora, el comportamiento de la moneda brasileña, las decisiones económicas del gobierno de Lula y la continuidad de los vínculos comerciales entre ambos países serán factores determinantes para evaluar las consecuencias sobre Argentina y, particularmente, sobre San Juan.

