Este lunes arranca la jugada: el Gobierno licita $200.000 millones de la Anses para que los bancos larguen créditos hipotecarios. La idea es simple, aunque no sea poca cosa: juntar plata larga para que más familias puedan ir por la casa propia.
La subasta la maneja el Banco Central y marca el primer paso de un plan que anunció Luis Caputo a fines de agosto. El objetivo es mover hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y repartirlos en licitaciones sucesivas.
Los bancos que se queden con esos fondos deberán ofrecer préstamos bajo las condiciones fijadas por el Gobierno. El plazo mínimo será de 15 años y la tasa no podrá superar el UVA + 7,5% anual.
También hay un tope claro: el monto máximo será de 150.000 UVA por persona, que hoy equivalen a unos $315 millones, cerca de US$206.000. Ese dinero podrá usarse para comprar, construir, ampliar o refaccionar una primera vivienda. O sea, no es para andar dando vueltas: es para el techo propio, bien al hueso.
Según las cuentas oficiales, el programa podría generar entre 17.000 y 18.000 nuevos créditos. Ya hubo movimiento en las tasas, porque Banco Macro bajó la suya a UVA + 7,5%, justo el máximo permitido para esta operatoria. Ahora habrá que ver si los bancos se prenden o si hacen la clásica de mirar de reojo y esperar el próximo llamado, ¿no?

