El mercado argentino tuvo un respiro después de tres semanas para el olvido. El riesgo país cayó más de 10% y el S&P Merval cortó la racha negativa, aunque la calma todavía viene con letra chica.
La baja fue de 66 puntos, la mayor en cuatro meses. En la semana, las acciones argentinas subieron 1,7% en pesos y 2,5% en dólares, pero el empujón no salió tanto de casa como del sacudón que metió Brasil.
La primera vuelta electoral brasileña movió el tablero regional. Flávio Bolsonaro sacó 47,03% y Lula 45,16%, y ese resultado fue leído con buenos ojos por los mercados, que hicieron subir al real 4,2% y llevaron a la bolsa de Brasil a máximos históricos.
Para Argentina, ese clima más amable ayudó a bonos y acciones. Pero afuera no se terminó el problema: la tasa de los Treasuries a 10 años siguió cerca del 5,25% y el petróleo se mantuvo alto por las tensiones en Medio Oriente, así que el alivio fue parcial, de esos que te dejan sonriendo pero con un ojo abierto.
En el plano local, el mercado volvió a mirar inflación, actividad y el financiamiento que necesita el Tesoro. También aparecieron señales mezcladas: algunos sectores muestran recuperación, otros siguen rezagados, y el camino hacia una inflación más baja todavía parece largo. ¿Hubo festejo? Sí, pero con el freno de mano puesto.

