Electrolux anunció el cierre de su fábrica en Rosario y dejó plantados a unos 200 trabajadores. La movida pega de lleno en una ciudad que ya viene con el termómetro laboral bastante flojo.
Hace apenas tres años, la empresa sueca tenía 900 operarios directos y generaba otros tantos puestos indirectos. Ahora dejará de producir en la ciudad y abastecerá el mercado argentino con electrodomésticos importados, sobre todo desde su planta de Curitiba.
El dato lo confirmó Antonio Donello, secretario general de la UOM Rosario. El gremio va a reclamar la reincorporación y tiene una primera audiencia el lunes a las 10 en el Ministerio de Trabajo provincial.
La bronca sindical también apunta a la forma en que se comunicó la decisión. Pablo Cerra, abogado de la UOM, dijo que la empresa canceló una reunión diez minutos antes y avisó por teléfono que había resuelto cerrar.
El golpe no cae del cielo: la línea blanca en el Gran Rosario viene en picada. Según los registros de producción citados, la fabricación de heladeras, freezers y lavarropas cayó cerca del 80% frente a 2012, y la cadena de proveedores también quedó temblando. ¿Quién levanta un edificio cuando le sacan los ladrillos uno por uno?

