La Resolución 229/2026 le abrió otra puerta a Genneia. Ahora podrá actuar como comercializadora en el Mercado Eléctrico Mayorista y jugar más cerca de los grandes contratos.
No es que de golpe aparezca más energía ni que se estiren las redes por arte de magia. Pero sí le da margen para armar ofertas con generación propia y energía de terceros, una ficha pesada en la mesa minera.
En San Juan, esa movida tiene olor a negocio grande. La empresa ya opera cuatro centros solares en la provincia, que suman 349,2 MW, y quiere usar esa base para seducir a proyectos que piden precio estable, respaldo y trazabilidad renovable.
Para una mina, eso puede traducirse en un solo interlocutor y contratos de largo plazo. Genneia ya vendía la energía de sus parques, pero ahora podrá juntar distintas fuentes detrás de una misma propuesta. Una jugada prolija, aunque el tendido eléctrico siga siendo el verdadero cuello de botella.
La competencia, claro, no se quedó mirando el partido desde la tribuna. YPF Luz y Central Puerto también pisan fuerte en la provincia, mientras otros operadores suman parques más chicos y hasta almacenamiento.
El punto es otro: la autorización comercial mejora la posición de Genneia, pero no reemplaza líneas, estaciones ni conexiones. En la pelea por abastecer a Vicuña, Los Azules y Veladero, la pregunta es simple: ¿quién pone la infraestructura para que la energía llegue de verdad?

