La pulseada por Sea Lion sumó otro capítulo y esta vez la que se bajó fue Halliburton. La empresa estadounidense ratificó que ni ella ni sus filiales participarán del desarrollo petrolero en Malvinas.
La confirmación salió desde la casa matriz en Houston, después de contactos con autoridades federales argentinas. Según la compañía, el Gobierno consultó por la aplicación de la legislación civil y penal vigente, las normas en discusión y las reglas para contratar firmas ligadas a la actividad hidrocarburífera en las islas.
Halliburton ya había dicho el 5 de septiembre que no tenía proyectos ni operaciones en Malvinas. Ahora volvió a marcar la cancha y aclaró que esa postura alcanza a todo el grupo, lo que deja a más de uno con el tablero bastante movido.
La movida no cayó sola. Por esos mismos días, SLB —antes Schlumberger— y Baker Hughes también habían difundido posiciones parecidas. Ninguna de las tres estaba vinculada con Sea Lion, operado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
Del lado argentino, la presión venía creciendo con notificaciones a unas 180 firmas de servicios petroleros y con medidas administrativas y judiciales. Entre sanciones en trámite, cautelares y reclamos diplomáticos, el expediente sigue abierto. ¿Quién iba a pensar que el avispero del petróleo iba a mover tanto el piso?

