La CEPAL puso sobre la mesa un número que, al menos en el papel, pinta mejor para Argentina: proyecta un crecimiento de 3,3% en 2026 y de 3,4% en 2027. Ojo, porque el festejo dura poco: el organismo dice que el fondo de la película sigue complicado.
Según su “Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026”, la región crecería 2,2% este año y 2,5% el próximo. O sea, Argentina aparece mejor parada que el promedio, pero no por eso zafa del bardo regional.
La CEPAL advierte que América Latina y el Caribe cerraría cinco años con un crecimiento promedio cercano al 2,3%. Con ese ritmo, dice, no alcanza para mejorar de manera sostenida el ingreso por habitante ni para achicar las brechas de desarrollo.
El organismo también puso el foco en la informalidad, que sigue alta: en el primer trimestre de 2026 fue de 47,2% en la región. Traducido al llano, casi la mitad de los trabajadores sigue afuera de la formalidad, con menos acceso a tecnología, financiamiento y productividad.
El secretario ejecutivo, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo que la estabilidad macroeconómica “debe convertirse en una plataforma para crecer más y mejor”. Y remarcó que hacen falta más inversión, más productividad y formalización productiva. Con el petróleo más picante y el comercio global flojo, la pregunta queda picando: ¿alcanza con estabilizar o hay que ponerse las pilas en serio?

