La crisis de Flybondi no queda lejos ni es un problema ajeno: también impacta en la gente que necesita viajar, laburar o volver a casa desde San Juan y otras ciudades del país. La aerolínea low cost acumula sueldos e indemnizaciones impagas para más de 700 trabajadores, entre activos y despedidos.
Según el texto original, están pendientes los pagos de junio y julio, junto con medio aguinaldo. Para quienes ya dejaron la empresa, la espera por el cheque se estira y, encima, ya no cuentan con obra social. El panorama laboral es cada vez más pesado.
La situación también se siente en los vuelos. YPF le cortó el suministro de combustible jet y, sin cuenta corriente, la empresa tiene que pagar por adelantado para poder operar. A eso se suma que los dueños de los aviones frenaron la actividad hasta que se regularice la deuda.
Hoy, de los cinco aviones que tiene en el país, sólo dos siguen volando. En julio, casi el 95% de los vuelos terminó cancelado. Además, Brasil le prohibió vender boletos porque canceló cerca del 79% de sus rutas.
Mientras la empresa sigue ofreciendo pasajes para más adelante, analiza un concurso preventivo para estirar la discusión con proveedores y pasajeros. En medio de ese lío, la pregunta que queda abierta es simple: ¿qué pasa con quienes ya compraron un vuelo y ahora ven todo parado?

