La industria tuvo un pequeño respiro en julio, pero la foto general sigue siendo áspera. Según la UIA, la producción subió 1,4% contra el mismo mes del año pasado y cayó 0,6% frente a junio.
O sea: mejoró un poquito, pero todavía no alcanza para cantar victoria. En lo que va de 2025, el sector acumula una contracción del 2%, y la cuenta sigue dando en rojo.
La propia entidad fabril marcó que ese repunte se explica, sobre todo, por la baja base de comparación que dejó el año anterior. Dicho más simple: el rebote existe, pero no alcanza para decir que la cosa se acomodó del todo.
Además, la actividad industrial sigue 10% por debajo de los niveles promedio de 2022 y 2023. Y como si faltara una señal más, el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales bajó 3,5%.
En el mapa de los rubros, también hubo movimientos para todos lados: la producción automotriz cayó 6,8% respecto de junio y los despachos de cemento retrocedieron 4,2%. Un mes con luces y sombras, de esos que dejan a más de uno mirando la planilla y diciendo: ¿y ahora qué hacemos?
}
