La inflación mayorista de agosto se aceleró al 2,1% y dejó una variación de 29,8% frente al mismo mes del año pasado, según el INDEC.
Traducido al idioma de la calle: el termómetro de los precios que se mueven antes de llegar a la góndola volvió a subir. Y cuando ese número se pone picante, después suele sentirse en el resto de la cadena.
El empujón vino por dos frentes: los “Productos nacionales” subieron 2,1% y los “Productos importados”, 2,9%. O sea, no fue una sola rueda la que patinó, sino varias al mismo tiempo.
Dentro de lo nacional, lo que más pesó fue Petróleo crudo y gas, con 0,71 puntos porcentuales. También sumaron Productos agropecuarios, Alimentos y bebidas, Productos refinados del petróleo y Vehículos automotores, carrocerías y repuestos.
Así, el índice de precios internos al por mayor volvió a moverse fuerte y marcó su nivel más alto desde mayo, cuando había dado 2,5%. En el acumulado de enero a agosto, el IPIM ya lleva 19,1% contra el mismo período de 2025. ¿Y después quién le pone el freno?

