La minería vuelve a aparecer como una de las grandes apuestas económicas de la Argentina, y en el interior del país eso se sigue de cerca porque puede traducirse en más trabajo, más movimiento para proveedores locales y mejores caminos para sacar la producción. Según planteó este miércoles Luis Enrique Lucero, secretario de Minería de la Nación, el sector podría llevar sus exportaciones a una zona cercana a los u$s30.000 millones hacia 2035, empujado sobre todo por grandes proyectos de cobre.
Lucero habló durante un almuerzo del Rotary Club en el Hotel Libertador, bajo el título “Argentina y su riqueza minera”. Allí sostuvo que el mundo está demandando cada vez más minerales por la electrificación, el almacenamiento energético, el abandono progresivo de los combustibles fósiles y la expansión de los data centers. En ese contexto, dijo, el país tiene una oportunidad grande, aunque todavía con mucho por explorar.
El funcionario marcó al cobre como la pieza central de esta nueva etapa. Según explicó, hacia 2040 podría abrirse una brecha entre oferta y demanda, y la Argentina tendría condiciones para jugar un papel relevante. Incluso estimó que el país podría llegar a una producción de 1,5 millones de toneladas.
Para las provincias con potencial minero, ese escenario no es menor: más producción significa más empleo directo e indirecto, más compras a empresas de la zona y más presión para mejorar rutas, trenes y logística. Lucero afirmó que la minería ya aporta un superávit de u$s6.500 millones, genera 40.000 empleos directos y más de 70.000 indirectos. Además, señaló que el primer semestre cerró con exportaciones por u$s4.600 millones y que este año el sector podría rozar los u$s10.000 millones.
También puso el foco en el litio, otro mineral que viene ganando peso en el mapa productivo. Dijo que la Argentina es el segundo país en reservas y el quinto en recursos a nivel mundial. En cobre, la ubicó novena en recursos. A la vez, remarcó que el 65% del territorio con potencial minero sigue inexplorado, lo que muestra tanto la oportunidad como la necesidad de inversión de riesgo.
En su exposición, Lucero también se refirió a Chubut, donde aseguró que hay uno de los cinco proyectos de plata sin desarrollar más grandes del mundo. Sin embargo, reconoció que la provincia sigue siendo un caso complejo para la minería metalífera y contó que no logró todavía una conversación con resultados satisfactorios con el gobernador Ignacio Torres sobre ese tema.
Otro punto que dejó claro fue la discusión por la licencia social, un tema sensible en muchas comunidades. El secretario sostuvo que hay que cambiar la idea de que la minería “es mala y contamina el ambiente” y aseguró que la discusión de fondo sobre si la minería sí o no ya quedó atrás. De todos modos, admitió que más adelante puede abrirse el debate por la distribución de la renta.
Lucero también vinculó el crecimiento del sector con la infraestructura. Señaló que la Argentina tiene mucha inversión vial pendiente y destacó que la licitación del Belgrano Cargas saldrá “en los próximos días”. Para los proyectos mineros, eso puede ser clave porque baja costos de transporte y mejora la competitividad.
Además, defendió el RIGI como herramienta para atraer inversiones de largo plazo y dijo que industrializar el litio para fabricar baterías en el país hoy “no es viable”. En otro tramo, afirmó que el 80% del valor que genera una empresa minera, entre sueldos y pagos a proveedores, queda en el país, y rechazó la frase “se la llevan toda”.
La meta oficial, en definitiva, es pasar de exportaciones cercanas a u$s10.000 millones este año a unos u$s28.000 millones en 2035. Para lograrlo, el Gobierno apuesta a acelerar proyectos de cobre, sostener el crecimiento del litio, mejorar la infraestructura y conseguir que provincias y comunidades acompañen el desarrollo de la actividad.

