Tras el freno de junio, la morosidad de las familias volvió a subir en julio y quedó al borde del 13%. El número no es menor: habla de más gente corriendo atrás de las cuotas y de un consumo que sigue con la lengua afuera.
El informe de bancos del Banco Central de la República Argentina marcó que la mora de las financiaciones familiares llegó a 12,9%. Fue un salto de 0,1 puntos porcentuales frente al mes anterior, chiquito en apariencia, pero suficiente para dejar otro récord arriba de la mesa.
De hecho, se trata del nivel más alto en más de 20 años. Y si uno mira la foto completa, el indicador más que duplicó el registro de un año atrás: estaba en 5,6% y ahora quedó 7,3 puntos por encima.
Del lado de las empresas, la mora también se movió, aunque bastante menos: se ubicó en 3,6%, con una suba de 0,1 puntos respecto de junio. El ratio de irregularidad del crédito al sector privado, por su parte, trepó a 7,7%.
El Central explicó que ese aumento respondió a una caída del saldo real del financiamiento total y a un alza de la cartera irregular. Traducido al barrio: menos margen para patear deudas y más cuentas que empiezan a quedar picando, ¿no?

