La cadena textil e indumentaria viene hecha bolsa hace más de dos años y medio. Según datos difundidos por Pro Tejer, la producción cayó 33,8% en tres años, cerró el 17% de las empresas y se perdió 23,4% del empleo registrado.
La entidad dice que el combo viene por la caída del poder adquisitivo y la apertura de importaciones. En criollo: entra mercadería de todos lados mientras el consumo local afloja, y el sector queda pagando.
El golpe se siente fuerte en las fábricas. En julio, la producción textil bajó 13% interanual y 33,8% frente a julio de 2023, mientras que en los primeros siete meses de 2026 el retroceso también fue marcado.
Además, el uso de la capacidad instalada quedó en 45,3%, y Pro Tejer remarcó que más de 6 de cada 10 máquinas siguen paradas. En el rubro de prendas de vestir, cuero y calzado también hubo bajas, con el calzado como el más complicado.
La foto de la inversión tampoco ayuda. Entre enero y agosto de 2026, la entidad señaló solo USD 41 millones invertidos en bienes de capital, y advirtió que, si nada cambia, el año cerraría con una cifra muy baja. Con ese panorama, la cuenta es simple: menos laburo, menos producción y más mercadería importada en la vidriera. ¿Quién afloja primero?

