La Unión Europea suspenderá desde el jueves 3 de septiembre las importaciones de carne vacuna y aviar de Brasil. La medida también alcanza a otros productos de origen animal y llega a cuatro meses del acuerdo comercial con el Mercosur.
El motivo es claro: Bruselas dice que el país vecino no mostró garantías suficientes sobre el uso de antimicrobianos. O sea, la discusión no es menor y tiene olor a quilombo comercial de los que se sienten lejos, pero pegan cerca.
Argentina sigue habilitada para exportar al mercado europeo, igual que Paraguay y Uruguay. Para el mostrador local, una mayor oferta brasileña podría meter presión a la baja en algunos precios, aunque eso no está asegurado ni de casualidad.
La Comisión Europea confirmó la decisión el lunes 31 de agosto y aclaró que la restricción también alcanza a huevos, miel, equinos, productos de la acuicultura y tripas. Las normas comunitarias prohíben usar antimicrobianos para acelerar el crecimiento de los animales o subir los rindes.
El punto es que Bruselas no dice que toda la carne brasileña esté fuera de regla, sino que faltan controles y trazabilidad para certificarla. Brasil prohibió este año ciertos aditivos, pero ahora le piden pruebas de que el cambio funciona en serio, ¿o qué sentido tiene la letra chica si nadie la mira?

