Septiembre dejó un número que hace ruido en la cuenta del comercio exterior: el superávit comercial quedó cerca de los US$3.000 millones. La clave estuvo en unas exportaciones que, por primera vez, pasaron los US$10.000 millones.
Este lunes, el INDEC informó que las ventas externas subieron 21,6% interanual y llegaron a US$10.036 millones. Del otro lado, las importaciones bajaron 2,5% y cerraron en US$7.060 millones, así que el saldo quedó en US$2.976 millones.
El empuje vino sobre todo por los combustibles, que pegaron un salto del 89,1%. También acompañaron las manufacturas de origen agropecuario y las de origen industrial, con subas del 16,8% y 17,5%, respectivamente.
En el rubro energético, el petróleo fue el que más movió la aguja, con un alza del 58,6%. También pesaron el oro y el carbonato de litio, mientras que en el agro tiraron fuerte los derivados de soja y girasol, las carnes, el maíz y el trigo.
Las importaciones, en cambio, mostraron menos apetito de la economía: cayeron fuerte los vehículos y los bienes de capital. En criollo, entró menos mercadería ligada a la producción, algo que también habla del freno en la actividad; el comercio exterior viene con viento a favor, ¿o no?

