El mercado textil argentino ya se abastece en un 70% con importaciones, y el sector salió a marcar la cancha. Hablan de “competencia fraudulenta” y piden condiciones de comercio justas, porque la actividad viene floja y las máquinas no están laburando como antes.
La Fundación Pro Tejer apuntó contra la apertura comercial, la desregulación de importaciones y la apreciación del tipo de cambio real. También dijo que faltan medidas para bajar la carga tributaria y mejorar la competitividad de la economía argentina.
Según la entidad, antes el mercado interno se repartía mitad y mitad entre producción nacional e importaciones. Ahora, las compras del exterior ya explican cerca del 70% del total, y ahí empezó el bardo para muchas fábricas.
En el primer semestre del año, las importaciones textiles e indumentaria llegaron a 177.356 toneladas y US$911 millones. Bajaron 20% en cantidades y 5% en valores, pero no de manera pareja: cayeron fuerte materias primas, hilados y tejidos, mientras la ropa terminada siguió en niveles récord.
La Federación de Industrias Textiles Argentinas, FITA, también habló de “competencia fraudulenta”. Señaló que plataformas como Shein y Temu venden productos sin pagar aranceles, mientras la producción local carga con impuestos altos, costos logísticos y poco financiamiento. ¿Y así quién compite tranquilo?
El golpe se siente en la actividad: la producción textil cayó 24,4% en el primer semestre respecto de 2025 y 34% frente a 2023. Además, el uso de la capacidad instalada fue de 39%, o sea que 6 de cada 10 máquinas quedaron paradas en las fábricas.

