El mercado de motovehículos viene con la moto bien puesta: todo apunta a un año histórico en Argentina. La proyección del sector es cerrar el ejercicio cerca de las 900.000 unidades patentadas.
La explicación no tiene mucho misterio. En las grandes ciudades, la gente busca moverse más barato y más rápido, y la moto quedó como una aliada de fierro para el día a día.
A eso se suma otro motor que no afloja: el reparto a domicilio. La famosa “última milla” convirtió a la moto en herramienta de laburo, y ahí la demanda viene empujando con fuerza.
Del otro lado, los autos vienen más tranquilos. En lo que va del año, acumulan 435.493 unidades, un 13% menos que en el mismo período de 2025, cuando llegaban a 500.497.
Para ver cómo se fabrica todo ese movimiento, Ámbito recorrió la planta del Grupo La Emilia, en la localidad homónima del partido de San Nicolás. Allí trabajan más de 640 personas y la empresa ensamblan marcas como Motomel, Benelli, Suzuki, Morbidelli, Keeway, Malaguti, SYM y Benda.
Desde la firma aseguran que el negocio sigue firme, aunque con márgenes ajustados y mucha cintura para no quedarse colgados. Con crédito, precios y demanda jugando a la vez, el mercado de las dos ruedas sigue acelerando. ¿Quién dijo que la moto era solo para esquivar el tráfico?

