La economía argentina viene con la lengua afuera, pero igual siguen aterrizando marcas internacionales. En moda y autos, el mapa se está moviendo a toda máquina, aunque el consumo no dé señales de despegar.
En indumentaria, ya desembarcaron firmas como Superdry, Karl Lagerfeld y Mango, mientras H&M y Decathlon también preparan más presencia. A eso se suma la llegada de Kiabi y el empuje de grupos como Bestseller, que van abriendo locales en shoppings y peatonales.
El dato que hace ruido es que todo eso pasa con ventas en baja. En agosto de 2026, el Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios cayó 1,1% interanual, y en los primeros ocho meses acumuló una baja de 0,4%.
La industria textil local la viene remando pesado. En julio, la actividad cayó 13% interanual, y en prendas de vestir, cuero y calzado la baja fue de 15,9%. O sea: mientras algunos desembarcan con moño nuevo, otros siguen peleándola para no quedar pagando.
La explicación que aparece detrás de esta paradoja pasa por la apertura comercial, los precios más bajos en algunos rubros y las apuestas a largo plazo. Las empresas miran 2027 o 2030, no el apuro del mes que viene, y también usan a la Argentina como base para expandirse por la región. En autos, el fenómeno se repite: las marcas chinas ya representan 13% de los vehículos vendidos y la lista crece sin freno. ¿Quién dijo que la pelea estaba cerrada?

