El Gobierno de Javier Milei oficializó una flexibilización del crédito en dólares para empresas que no generan divisas, una decisión que puede tener impacto en la economía real y también en el movimiento de fondos dentro del sistema financiero.
La medida salió a través del DNU 736/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, y modifica el artículo 23 del Decreto 905/02. En la práctica, abre la puerta para que se otorguen préstamos a firmas que no están ligadas al comercio exterior, algo que hasta ahora estaba más restringido.
Según la nueva reglamentación, se permite la constitución de depósitos en moneda extranjera en cuentas a la vista y a plazo. Esos fondos, a su vez, podrán usarse para financiar a prestatarios con ingresos habituales vinculados directa o indirectamente con operaciones de comercio exterior, además de otras personas jurídicas según lo que regule el Banco Central de la República Argentina.
En los hechos, la apuesta oficial busca mover dólares que hoy están quietos dentro del sistema. Para comerciantes, empresas y actores productivos, esto puede traducirse en más opciones de financiamiento, aunque siempre bajo las reglas que marque la autoridad monetaria.
El decreto también justifica el cambio con un diagnóstico duro sobre la economía argentina. Habla de bajo crecimiento, alta volatilidad y de una situación crítica en diciembre de 2023, cuando, según el texto, había riesgo de hiperinflación, controles cambiarios estrictos, falta de financiamiento externo y reservas netas negativas.
Además, repasa datos del período 2012-2023 para sostener la necesidad de impulsar la inversión. En ese tramo, según el documento, la tasa de inversión fue del 16%, el crecimiento medio anual del PIB fue inferior al 0,1% y el producto cayó en siete de los doce años. También menciona un deterioro social: la pobreza pasó del 26,9% al 41,7% y la indigencia del 8,7% al 11,9%.
Otro punto que destaca el Gobierno es el fortalecimiento de las reservas internacionales tras el Programa de Facilidades Extendidas acordado con el Fondo Monetario Internacional mediante el Decreto 179/25. A eso suma compras de divisas por USD 13.300 millones en los primeros siete meses de 2026, por encima de la meta anual de USD 10.000 millones.
Para justificar la flexibilización, el texto también compara el ahorro en dólares con el crédito disponible. Según datos del Indec, al cierre del primer trimestre de 2026 el sector privado no financiero tenía activos externos por USD 262.014 millones, mientras que los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero local sumaban USD 39.336 millones al 30 de junio de ese año. En paralelo, los préstamos en moneda extranjera al sector privado llegaban a USD 23.716 millones.
Para el Gobierno, esa diferencia muestra que hay fondos en dólares que podrían ponerse en movimiento en vez de quedar ociosos o con rendimientos bajos. La discusión, ahora, pasa por ver si esa mayor flexibilidad realmente se traduce en más crédito y más actividad para empresas y sectores productivos.

