El papa León XIV recibió en El Vaticano al presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Ricardo Diab. La charla llegó justo antes del primer viaje apostólico del Sumo Pontífice a la Argentina, previsto para noviembre.
Diab no fue con las manos vacías: le entregó un informe con las urgencias y propuestas del sector productivo nacional. El papel, bien cargado, repasa lo que ven cientos de cámaras y federaciones de todo el país.
El documento rescata avances en estabilidad y baja inflacionaria, pero también marca que el consumo interno sigue flojo, los impuestos pesan fuerte y el crédito productivo no aparece tan fácil. O sea, una mezcla medio tramposa: mejora por un lado, presión por el otro.
Para empujar el laburo y el desarrollo, CAME planteó cinco ejes: formalización laboral, capacitación con sindicatos y universidades, financiamiento estratégico, obras de infraestructura regional y más diálogo social. En palabras simples: que la rueda gire sin tanta piedra en el camino.
Como gesto institucional, la entidad le regaló al papa un mapa argentino hecho con tierra de todas las provincias. Y además, Diab remarcó que las pymes no piden privilegios, sino reglas claras y financiamiento razonable. Bastante directo el mensaje, ¿no?

