El desempleo se fue para arriba y cerró el segundo trimestre en 7,9%. Es el nivel más alto desde 2021, según el INDEC.
La suba vino de la mano de más gente metida en la búsqueda de laburo. En comparación con el mismo período de 2025, el indicador subió 0,3 puntos; frente al primer trimestre de este año, sumó 0,1.
La tasa de actividad llegó al 48,9%, mientras que la de empleo quedó en 45,0%. Traducido al llano: hubo más personas activas en el mercado, pero no todas encontraron lugar.
El dato que también prende una luz amarilla es la informalidad, que aumentó 1,0 punto respecto del mismo trimestre del año anterior. O sea, no solo cuesta conseguir trabajo: cuando aparece, a veces viene medio en negro y con menos respaldo.
En los aglomerados del interior, la desocupación llegó al 7,6% y la subocupación demandante al 9,1%. El panorama, por ahora, no da para cantar victoria; más bien deja la sensación de que el bolsillo sigue pidiendo aire, ¿no?

