Los hogares de San Juan ya no tienen el descuento de Zona Fría por el solo hecho de vivir acá. Ahora, para seguir con la bonificación, hay que estar dentro del sistema de subsidios y cumplir condiciones bien concretas.
La reforma se publicó el martes 13 de octubre y este lunes 26 el Gobierno nacional la reglamentó con el Decreto 1266/2026. Traducido al criollo: ya no alcanza con levantar la mano y esperar que la boleta venga más liviana.
Uno de los filtros es el ingreso familiar. El tope es de hasta tres Canastas Básicas Totales de un hogar tipo de cuatro integrantes, que con el dato de INDEC de septiembre ronda los $4,9 millones mensuales.
Ese cálculo suma lo que entra en toda la casa, no solo un sueldo. Ojo, porque también pesan otras condiciones: pueden entrar hogares con Certificado de Vivienda Familiar del ReNaBaP, veteranos de Malvinas con pensión vitalicia o personas con CUD, siempre con evaluación del sistema.
Pero no todo pasa por la plata. El portal oficial también marca exclusiones por patrimonio, como tener un auto de hasta tres años, tres o más inmuebles, una embarcación de lujo, una aeronave o activos societarios. En resumen: no alcanza con estar ajustado si el resto del tablero no cierra.
La ayuda se calcula sobre el gas subsidiable, no sobre toda la factura. Transporte, distribución e impuestos quedan afuera, así que el descuento no pega sobre el total final y el numerito no baja como por arte de magia.
Además, hay un límite de consumo reconocido para cada categoría y zona. Si la familia se pasa, el excedente queda afuera de la bonificación, y la Secretaría de Energía define los porcentajes sin un número único para todos.
Para revisar si el hogar recibe el subsidio, se puede entrar a argentina.gob.ar/subsidios. Quienes ya estaban anotados en el viejo RASE no tienen que volver a registrarse solo por el cambio al ReSEF; los que nunca lo hicieron, sí deberán pedir la evaluación. ¿La boleta afloja o sigue haciendo fuerza?

