El escritor Hernán Casciari quedó metido en una denuncia penal por presuntas irregularidades en el financiamiento colectivo de su productora, Orsai Audiovisuales. La presentación cayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34 y en la Fiscalía N.º 16 de la Ciudad de Buenos Aires.
Los denunciantes, del colectivo Productores Organizados, dicen que no tienen documentación contable suficiente para saber adónde fue a parar la plata que pusieron para películas, documentales y series. Entre las obras que quedaron bajo la lupa aparecen La uruguaya, Canelones y La muerte de un comediante.
El esquema ofrecía bonos de producción de entre 100 y 20.000 dólares, con la promesa de recuperar el capital y sumar retornos según el resultado comercial de las obras. Pero algunos inversores aseguran que les devolvieron mucho menos de lo que aportaron; en un caso citado, una inversión de 2.500 dólares habría rendido apenas 56,40 dólares.
También cuestionan que se usaran planillas de Excel como respaldo contable y que hubiera transferencias entre producciones para cubrir gastos o deudas de otros proyectos. El abogado Ariel Gil Ces sostuvo que la Justicia deberá revisar si hubo engaño y posibles irregularidades financieras.
Desde Orsai difundieron un informe sobre sus producciones y los resultados en festivales, y marcaron que el financiamiento colectivo no es lo mismo que una inversión financiera tradicional. Además, informaron que el sistema de bonos fue cerrado. Ahora la pelota quedó en la Justicia: ¿fue un modelo creativo o un bardo contable?

